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Sábado, 02 Julio 2022

Síndrome del miembro fantasma: cómo tratar el dolor de una amputación

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El síndrome del dolor fantasma es una sensación común entre los pacientes amputados, quienes siguen sintiendo la extremidad a pesar de su ausencia. Se trata de una molestia neuropática al originarse en el sistema nervioso. Actualmente, existe una brecha entre la investigación y la práctica en el área del dolor del miembro fantasma.

“Hay solo una pierna para el ojo, pero dos para el alma”, le confesó el capitán Ahab al carpintero del barco después de que la ballena blanca le arrancara una de sus piernas. La extremidad ya no estaba, pero el protagonista de Moby Dick todavía la sentía. Sin saberlo, el escritor Herman Melville hizo en su novela posiblemente la primera y notable descripción del síndrome de miembro fantasma.

Definido más tarde por la literatura científica, este trastorno “es una sensación que aparece en pacientes amputados, quienes perciben los dedos, la planta del pie o la palma de la mano del miembro que ya no está”, explica Alfonso Vidal, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital La Luz. El experto indica que estas personas no solo perciben dolor, sino también una impresión de que la extremidad está atrapada o apretada por un fuerte vendaje. 

“Se produce porque la aferencia nerviosa, es decir, el cable que conecta el miembro al cerebro, se mantiene activo. Al no recibir sensibilidad, genera una información aberrante. Es como si hubiéramos dejado una radio conectada, pero no sintonizada: transmite información, aunque no clara”, ilustra el especialista. 

El dolor derivado de este síndrome es neuropático al originarse en el sistema nervioso, por lo que sus características dependen del mal funcionamiento de ese sistema. “A menudo se presenta en forma de dolor agudo, que varía en la duración, desde unos pocos segundos hasta minutos u horas”, afirma Mónica Mayo, miembro del Grupo de Trabajo de Dolor Neuropático de la Sociedad Española del Dolor (SED), quien añade que este signo se acompaña de diferentes sensaciones como ardor, escozor, quemazón o calambres: “El inicio de los síntomas puede ser provocado por cambios ambientales, emocionales o físicos”. 

El síndrome de miembro fantasma se produciría en prácticamente todos los pacientes si no se tomaran medidas terapéuticas. Así lo asegura Vidal, quien expone que “una amputación es una cirugía traumática en lo emocional y en lo fisiológico, ya que las conexiones del miembro al resto del cuerpo se deben desconectar y mantener la función de lo que quede sin echar de menos lo que falta”. 

Tratamientos

Actualmente, existe una brecha entre la investigación y la práctica en el área del dolor del miembro fantasma. Mayo explica que es una molestia que aparece frecuentemente justo tras la amputación de una extremidad y suele desaparecer gradualmente en el transcurso de unos meses, “si bien hay pacientes que pueden llegar a sufrirlo durante años”. 

Los expertos consultados por CuídatePlus que, entre los tratamientos que se utilizan hoy día, se incluyen:

  • Bloqueos nerviosos específicos mediante infiltraciones y radiofrecuencia, tanto a nivel periférico como central, en la columna. 
     
  • Terapia física mediante la estimulación nerviosa transcutánea, la acupuntura, el masaje, etc.
     
  • Tratamientos neuromoduladores con medicamentos que reducen la transmisión del impulso doloroso. Son medicamentos antidepresivos y antiepilépticos que, empleados a las dosis adecuadas, pueden reducir significativamente el cuadro.  

¿Hay alguna línea de investigación abierta?

Vidal hace referencia a una línea de tratamiento basada en la plasticidad neuronal, en el mecanismo de adaptación del sistema nervioso a los cambios y en la coordinación de los miembros pares a la hora de realizar actividades con ambas manos o piernas.

“Mediante algo tan sencillo como un espejo o unas gafas de realidad virtual podemos conseguir al proyectar la imagen de un miembro en el lugar donde estaría el otro generar la percepción del miembro perdido y la ilusión de que se mueve al tiempo que el primero”, declara el especialista, quien añade que el resultado es un gran alivio de la sensación de opresión y, en muchas ocasiones, del dolor con muy pocas sesiones: “Esto abre un enorme campo a la investigación para este y otros problemas”, concluye. 

¿Qué es el dolor residual?

Además del dolor del miembro fantasma, existe lo que se conoce como dolor residual, que es el referido al del muñón. En este sentido, Vidal expresa que “una amputación también tiene como consecuencia la modificación de la función del muñón, puede doler este y las inserciones musculotendinosas por la nueva actividad, carga, etc.”. 

FUENTE: CUIDATE PLUS

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